El arte de no pifiarla (o por qué saber mucho no te garantiza una plaza en el SAS)
Seamos sinceros: el Servicio Andaluz de Salud no busca al más sabio. Si fuera así, el examen sería oral, frente a un tribunal de catedráticos, tomando un café.
El SAS busca a gente que sepa marcar la casilla A, B, C o D sin que le tiemble el pulso y sin caer en las trampas que ponen los que diseñan los exámenes (que, por cierto, tienen un sentido del humor bastante retorcido).
Preparar un tipo test no es "estudiar". Es entrenar el ojo. Si vas al examen pretendiendo recitar el temario de memoria, estás muerto antes de empezar.
La trampa de la "respuesta que suena bien"


